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miércoles, 22 de marzo de 2017

Espejos

El reflejo
me preguntó,
y yo respondí. 

Quiero caminar
sobre tus aguas,
quiero respirar
tus vapores tóxicos.

Pero no sé cómo. 

A veces me duermo
y creo poder encontrarte,
entre la bruma y la noche,
entre saliva y desmemoria.

El reflejo  
me preguntó,
y yo respondí.

Menos soy que la nada,
y nunca supe 
quién soy, qué seré.

Me disuelvo, inmortal, 
desparramado entre
baúles y olvidos.

Pero no sé cómo. 

¿Cuando llegaste?,
¿querrás marcharte?,
¿querrás quedarte?

El reflejo 
me preguntó,
y yo respondí. 

Bastó mi silencio
para conocer
la respuesta.

https://youtu.be/l9k5TMSB7cQ 

 

sábado, 17 de diciembre de 2016

Otra vuelta más

Hoy, como ayer, me encuentro en el punto incial del círculo. Y, como tantas otras veces, no recorrí los mismos paisajes, y aprendí cosas diferentes.

Es mentira aquello de que uno recoge lo que siembra. No existe tal principio de reciprocidad, y los boomerang de la vida, si regresan, quizá lo hagan a un plazo muy largo.

Es verdad que no he perdido las semillas, porque soy un labrador de la infinitud, aunque sí es cierto que mis manos se tornan tristes y cansadas frente a los eriales donde trabajan. A veces, se observan algunos brotes que devuelven la sonrisa, y quizá sólo por eso hay que seguir trabajando.

Puedo decir que no conozco los entresijos del mundo, y que las tormentas duran más que la calma entre estos valles olvidados por los que nadie transita.

Quisiera ser algo más que ceniza en la boca, algo más que la herida intratable. Pero no encuentro los resortes, ni tampoco luces que guíen los pasos. El aire ahoga y el mar libera, un cuchillo que desgarra el horizonte y el dolor, unos ojos que se apagan sin dejar de existir.

Y es que a veces la soledad no es ningún amuleto. 22 vueltas y el reloj sigue girando.

Que no se rompa.

https://youtu.be/u72aqP2_hxQ

 

viernes, 2 de diciembre de 2016

Fotografías

Sé que el humo
vaga por tu ventana,
corriendo como
ratas en la memoria,
como caras ocultas
bajo la luna.

Aún no sé quién 
eres, sólo lo que
has hecho habla,
en rimas asonantes,
en canciones 
de rap y de muerte,
en canciones
de ruinas y protestas.

Dime, ¿cómo son
los unicornios?
¿Fueron siempre blancos
y delicados?
Ambos sabemos que
eso no es cierto,
que ellos lo desconocen.

Dime, ¿cuando te vi
por primera vez?
¿Era la anarquía orden
o seguía siendo 
una mala lectura?
¿Era el cielo gris 
o existía algún tipo
de pasión?

Nada sé, sólo recuerdo,
piezas que se pierden,
olvidos que se marchan.

Nada sé, y cada vez menos,
canciones en la ducha,
sin querer ser amantes,
sin querer ser cristales.

Estas son mis fotografías,
sin cámara, sin práctica.

No supe hacerte otras.


Felicidades Yaiza :)



Palabras clave: Ratas, anarquía y rap.

domingo, 13 de noviembre de 2016

Una historia del Metro

Ella caminaba por una ciudad con sangre, pero sin alma. Recordó que alguien le trastocó el sentido de la vista. No fue hace mucho, es cierto. Sin embargo, cuando iba por el metro, no había nadie. El silencio era interrumpido por sus pisadas y la llegada del transporte.

Los asientos, siempre vacíos. Se sentaba, y se quedaba pensativa. Aquella batalla nada tenía que ver con las guerras de los poderosos, aunque bien podía ser carne de cañón. La suya era una patria extraña, donde entraba a formar parte una élite de desesperanzados, de luchadores con camino y sin compañía.

Yo la conocí sin descubrirla, siendo aún la sombra que proyecto. Me senté enfrente, en la distancia. Es verdad que ella no me veía, aunque eso no era una novedad. ¿Acaso iba yo vestido de verde y amarillo? No lo recuerdo. Tal vez en un pasado que se nubla llevé esos colores.

Me dijo que quería escapar, aunque no tenía adonde. "No es la ciudad", murmuró, "es la ausencia que dibuja el horizonte". Yo asentía con la tristeza de quien ya ha recorrido esos páramos. "Quizá tengas razón", contesté, "aunque deberías recordar que nosotros también podemos pintar unos trazos". 

A veces me miraba, sin conocer el color de mis ojos, ni los rasgos de mis facciones. Yo creía ver sus miedos desaparecer por un instante, aunque luego volvían relampagueando. El metro se detenía y ella se apeaba en el destino de siempre. El de la bruma. Yo me bajaba también, y seguía sus pasos hacia el exterior. Lo que me aterraba por las noches era ver el plenilunio a su lado.

Me contaba que le encantaba, que (por unos instantes) se desvanecía en un mundo que no era el suyo. Yo, por desgracia, veía en la proyección del satélite una luz que no era la suya. Porque yo nunca tuve más que chispas, y no supe absorber ningún destello.

Supe entonces que no importaba lo negro que fuese mi sino, si por el viaje lograba evitar que se apagara alguna estrella. Supe que ella no me veía (ni lo hará) en el asiento de enfrente, pero entendí que se vería reflejada en los cristales del vagón.

Por ello, de vez en cuando, mi vaho empaña la ventana, y un dedo que no existe, escribe:

No te busqué,
aunque vivíamos
en la misma soledad.

Me parezco a ti,
no en la forma, sí
en la pregunta.



https://youtu.be/KYYzZzW1xxU 

Para Lara L.

   
Palabras clave: Horizonte, patria y plenilunio.

sábado, 5 de noviembre de 2016

La arquitecta del sonido

Una melodía triste impregnaba el ambiente. Las velas de la catedral se movían, agitadas, con cada timbre que devolvía el eco. Era tarde, pero no importaba, aquel lugar había sido un refugio frente a los peligros de la noche.

- ¿Otra vez esa canción? ¿No te hartas?

La música cesó. A lo lejos se distinguía una figura femenina, de espaldas. Llevaba una mata de pelo oscuro, lacio, que le cubría el cuello. Poco a poco la distancia se fue acortando.

- No. Ya deberías saberlo. Hacer esto... De alguna forma me libera.

- Sabes que está prohibido venir aquí. No sé siquiera por qué te dejo entrar.

La pianista se giró, esbozando una meliflua sonrisa. Los ojos, tan claros como bellos, le brillaban.

- Tal vez te gusta mi canción. Quizá te trae recuerdos de otros tiempos.- Respondió, mientras acariciaba las teclas del piano.

- Sí. Podría ser eso. Lo extraño es... Que no son buenos, y, sin embargo, es como si me limpiases por dentro. Y supongo que tú también vienes aquí por el mismo motivo.

Se acercó aún más, y sentó a su lado.  

- ¿Puedo acercarme a ti? Tranquila, no voy a hacerte nada.

Ella asintió, un poco nerviosa. Una parte de ella, la que le protegía de lo desconocido, le instaba a salir corriendo. La otra, descargaba ráfagas de curiosidad por todo el cuerpo. Tal vez por esa razón se sorprendió cuando se aproximó a su oreja y, en un susurro apenas audible, le dijo:

- Cuando vi tus ojos, reconocí en ellos los míos. Sé que tenemos colores muy distintos, en apariencia. Sin embargo, las personas que hemos vivido una temporada en la oscuridad, conservamos el rastro. ¿Quieres saber qué evoca tu canción?

La mujer, que había sujetado con fuerza el caballito de mar de su colgante durante las declaraciones, tenía el vello erizado, la piel congelada. Un miedo indescriptible a lo que vendría después le sacudía, al tiempo que una explosión de tranquilidad inmovilizaba su cuerpo. Aquellas sensaciones, aquella curiosa mezcla, por extraño que parezca, le gustaban.

- Sí. Quiero saberlo.- Murmuró.

Algunas velas de la catedral se apagaron. Se escuchaban golpes en las ventanas, leves crujidos en los cristales. Si había tenido su oportunidad de huir, la había perdido ya. Al menos eso pensaba.

- Veo marionetas rotas de mi infancia, un niño que llora en los rincones y la maldad del mundo devorando mis manos. Asesinos, aunque también defensores. Escucho el amor que no necesita tocar para existir, y la soledad que engulle al diferente.

Las velas se consumen. Los cristales ceden, llenando el suelo de pequeños trozos. Entran algunas ráfagas de luz del exterior, pero la zona del piano queda en penumbra. La figura rompe a sollozar, y la mujer abraza su cuerpo. Nota la humedad, el calor que desprenden las lágrimas.

Una atmósfera etérea define el lugar, e interviene a su gusto. Se escuchan las notas de la canción, pero nadie toca el piano. Ella cierra los ojos, y se deja llevar por la melodía.

Sus labios están llenos de agua salada, y, al abrir los ojos, se da cuenta de que allí no había nadie y que aquellas eran sus lágrimas.

Para Andrea A. 

https://youtu.be/H25ORRgLxdA   


Palabras clave: Susurro, melifluo y etéreo.

lunes, 17 de octubre de 2016

Aurora Borealis - Pelican / La búsqueda

Si puedes, escúchala mientras lees: https://youtu.be/UVDWMn7sfDY


Caen las primeras gotas de lluvia. Pasan los coches, mientras ella empieza a alejarse. La llamo, primero normal, luego cada vez más fuerte. Es inútil. Pareciera que nunca salió una palabra de mis labios.

Llueve cada vez más rápido, así como su figura se desvanece con increíble celeridad. La calma se rompe, y mi alrededor es caótico, frenético. Luces que parpadean, las prisas de la ciudad. Acabo corriendo detrás de ella, evitando a los peatones y los coches.

Nunca fuí un buen deportista, y los pulmones trabajan mucho más de lo que deberían. No la veo. Miro a mi alrededor, desesperado. El cuerpo tiembla, ¿acaso buscaba una sombra?

Pitidos de coches en la persecución, nunca he corrido tanto. Parece mentira que sean seis años los que he pasado en el camino. Me desespero, me desespero, miro en cada calle, en cada esquina, y su rostro no asoma. ¿Voy acaso detrás de alguien que no está?

Me detengo. Necesito un respiro mientras todo gira a mi alrededor. Pero entonces me doy cuenta de que, aunque yo estoy con los pies inactivos, mi corazón sigue latiendo con más fuerza.

En mi cabeza, mis pies siguen cruzando los pasos de cebra. En mi cabeza, no puedo dejar de buscarla.

Post-rock y post-metal, nueva sección

He decidido incorporar algo distinto a lo habitual. Mi idea es escribir con una canción de fondo y transmitir las sensaciones que puedan surgir. Obviamente influirá mi estado de ánimo en ese momento, y la reacción es subjetiva.

He decidido que esas canciones no pueden tener letra, y tampoco quiero poneros temas conocidos por todos, tipo "Moonlight Sonata", por lo que me he decantado por el post-rock y el post-metal, para que así también vayáis conociendo el género. Sé que los que me seguís de forma habitual habéis tenido contacto con el mismo en alguna ocasión en mis entradas, pero esto será un poco diferente.

Añadiré de vez en cuando música ambiental, de piano, siempre puramente instrumental, para no dejar esto cerrado sólo a dos géneros, pero es cierto que me centraré en ellos.

Cuando la entrada pertenezca a esta sección, os lo señalizaré, porque lo ideal sería que, mientras leéis, tengáis puesta la misma canción que yo escuchaba. (Os dejaré el enlace al principio, en vez de al final)

Espero que os guste la idea, y, aunque no puedo prometeros asiduidad, ya os adelanto que irá apareciendo. Cuando el tiempo me lo permita os traeré también análisis y recomendaciones de series y películas, que lo tengo aparcado y me gustaría retomarlo.

Nada más, un saludo.