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martes, 15 de agosto de 2017

La mano

Hay luces en lugares donde no llega el sol a acariciar. Existen sentimientos que afloran cuando menos lo esperas, en medio del agobio y la ansiedad. Te das cuenta de que hay alguien que salva el día y agradeces a la vida tener ese soporte.
Y, a veces, aunque la intención sea dar, necesitamos recibir, porque las losas pesan y el suelo no siempre es un compañero. Saber que hay una mano ahí, en las sombras, que puede agarrarte cuando notas el vacío bajo tus pies, es una sensación maravillosa.
Claro que, existirán problemas que no podrán tener ayuda, o cuyos medios de acción son limitados. Sin embargo, no importa. Existe un aura de seguridad, porque hay gente que puede impedir que te ahogues aunque no pueda evitar la inundación.
Y, creedme cuando digo que esa sensación es increíble. Saber que nos encontraremos baches y caídas sin sufrirlos solos es algo mágico. Aunque suene tonto. Y, lo increíble, es que tus intenciones no sean salvar únicamente tus propios obstáculos, sino hacer los de la otra persona los tuyos.
Y, al final, lo que aparece agarrándote para evitar que veas el precipicio, es tu propia mano.

lunes, 14 de agosto de 2017

Fuegos artificiales

Era noche cerrada y una música tranquila dibujaba el ambiente. Empezó a recordar cómo se conocieron, y los primeros proyectiles surcaron el cielo, dejando una estela luminosa tras de sí. Pensó en su cara, y las chispas seguían apareciendo, explotando algunas bolas de fuego.

A eso le siguió el sonido de su voz, su risa. Entonces la música cambió y un montón de explosiones llenaron el horizonte. Él se quedaba mirando, maravillado, como si fuese su cabeza la que creaba aquel espectáculo. Aunque sabía que no. Que aquello era una casualidad más, como lo fue el cruzarse con la chica a la que quería.

Siguió mirando, y en su mente se escenificaban noches en vela, hablando, y una sensación de paz y alegría que lograba crear aquella mujer. Una cascada de pólvora barrió la zona. Le sucedieron luces de colores y sonidos ligeros. A veces lo más pequeño, lo silencioso, es lo que perdura.

Estaba allí, sentado, en una terraza, y se imaginó por un momento que ella se encontraba a su lado.

La música dejó de sonar. Notaba el tacto de su piel, el calor que desprendía. Sus labios se movían. Una lágrima se deslizó por el rostro. A lo lejos, decenas y decenas de puntitos eran disparados, y estallaban sin cesar. El tiempo se volvía lento, y veía como todo tardaba en desaparecer.

Probó a pronunciar su nombre, pero no le salían las palabras. Intentó ver su cara en la maraña de colores, pero no aparecía nada tan bonito como para poder formarla. Hizo el amago de tocarla, pero sabía que allí no había nadie. En la distancia, una pausa. “Ojalá estuviese aquí, viendo esto a mi lado”, dijo para sí.

Aunque le gustaba estar solo, había momentos en los que una fiera le devoraba las entrañas y le hacía rechazar aquel estado. Y la bestia había elegido aquel momento para atacar. Y era una situación extraña, porque, ¿cómo echas de menos algo que no has experimentado? ¿Echas de menos la sensación que crees poder sentir? Porque, por imposible que parezca, él echaba en falta el contacto físico con aquella chica.

Se sacudió como para sacarse de la cabeza la melancolía, y se quedó con la mirada fija en un único punto. Entonces, como si algo prendiese en su interior, su corazón le mostró lo feliz que podía ser aún sin que estuviera ella al lado. Una sacudida de emociones y recuerdos le hicieron olvidar la momentánea tristeza. Y, como si lo hubiesen notado, los fuegos artificiales salieron como una exhalación, y colorearon la oscuridad como nunca habían hecho antes. Los ojos de él brillaron mientras veía el escenario, y una sonrisa se colocó en su rostro. Fue en ese instante cuando pudo decir el nombre.

– Clara.


viernes, 11 de agosto de 2017

Centrales

He vuelto a ver
los rayos de luz,
la brisa por la ventana.

He vuelto a creer
que el agua limpia,
que las olas navegan.

Recuerdo los campos
que nunca existieron,
la vida que emana.

Recuerdo una historia
que nunca sucedió,
la ilusión que impregna.

Una ficha se mueve
y todo el tablero cambia,
y todo el mundo ilumina.

Una foto se mueve
y los fuegos estallan,
y los hilos se acercan.

Quiero caminar contigo,
bajo el manto del sueño, 
bajo estrellas y deseos.

Quiero sentarme contigo,
sobre baúles de pesadillas,
sobre problemas y ruidos.

Esta electricidad que nace
destruirá la noche,
alumbrará el día.

Y de mis manos la corriente
continuará sin cesar,
electrón a electrón.

Eres mi fuente de energía. 

https://youtu.be/zedvjE-ezU4